Universidades chilenas prueban distintas modalidades de college

Desde que la Universidad Católica anunció la apertura de su college 2009 al estilo de Harvard o Yale, el tema no ha dejado de dar vueltas en el mundo académico. Mientras unos anuncian que ya tenían el sistema hace años y otros comentan que es sólo una cuestión de nombre, la mayoría aplaude el espíritu y filosofía que hay detrás de este anuncio: estudiantes del siglo XXI, más universales, con un amplio conocimiento de diversas disciplinas y con perfiles profesionales mucho más ricos basados en competencias.

En términos simples, un college consiste en un plan de estudios común de cuatro años que permite que los estudiantes tengan ramos muy diversos de distintas áreas del conocimiento. Se egresa con una licenciatura, además de un “major” (o especialización) y un “minor” (profundización de una disciplina complementaria). Luego de esta licenciatura el alumno puede optar por estudiar una carrera profesional o hacer un curso de posgrado.

Así, las mezclas de cursos, áreas y especializaciones van creando perfiles profesionales únicos. Por eso no sería nada de raro encontrarse con un arquitecto con conocimientos de los últimos avances científicos para restaurar y mantener el patrimonio de una ciudad o un ingeniero biomédico.

Según Juan José Ugarte, vicerrector académico de la Universidad Católica, uno de los elementos que hacen que un college sea reconocido como tal en cualquier parte del mundo es que entregue el grado de licenciatura (o Bachelor) en arte, ciencias o en ambos. “Esto permite a la persona validar su programa en las agencias internacionales de acreditación, lo que la habilita para hacer estudios de posgrado en cualquier universidad del mundo”, comenta Ugarte.

A su juicio, ésta es una buena alternativa para personas con muchos intereses vocacionales, porque aquí tiene un amplio plan de estudios que permite que cada estudiante vaya tomando los caminos que más le interesen. “Por ejemplo, hoy existen las carreras de medicina, ingeniería y ciencias, pero dentro de ellas hay 25 perfiles profesionales distintos que está pidiendo el mercado global y el college te permite crearlos”, acota.

Otros modelos

En la Universidad Adolfo Ibáñez ven con buenos ojos la iniciativa de la UC y dicen que desde 2001 adoptaron la filosofía de los colleges estadounidenses con algunas variaciones. Acá los alumnos se matriculan en una carrera específica, pero obligatoriamente deben pasar por un intenso plan de estudios interdisciplinarios, que les permita desarrollar destrezas intelectuales.

“Yo creo que uno de los problemas que ha tenido la educación chilena es que se ha basado principalmente en el aprendizaje de memoria de ciertos contenidos específicos de una profesión. Pero hoy los cambios que se van desarrollando son tan veloces e impredecibles, que no podemos pensar que nuestros jóvenes van a ejercer las mismas profesiones y de la misma manera que como las pensó don Andrés Bello”, sostiene Lucía Santa Cruz, decana de la Facultad de Artes Liberales de la UAI.

Ella misma confiesa que se educó en Inglaterra bajo el sistema de college y cuenta que sus compañeros, que hoy tienen altos cargos en la banca y la industria, estudiaron política y filosofía o latín e historia de la antigüedad. “El college se basa en el supuesto de que la universidad te enseña a pensar. Y por eso puedes aplicar ese instrumental a cualquier disciplina. Hoy no puedes entrenar a los jóvenes para un oficio, debemos desarrollar capacidades”, señala.

En la Universidad de Chile creen que entrar en la discusión de qué es o no un college no es muy relevante.

“Las opciones de seguir estudios de post licenciaturas existen y un licenciado en geografía puede perfectamente hacer un magíster en agronomía, porque quiere dedicarse al tema de los bosques, por ejemplo”, dice Jorge Babul, director del Programa de Bachillerato de la U. de Chile.

Vida universitaria

Babul comenta que su plan de bachillerato es sumamente completo y amplio. “Los colleges americanos otorgan el grado de Bachelor después de cuatro años. Nosotros decidimos hacer un bachillerato de dos y luego optar por la licenciatura para más adelante optar a un título profesional, y luego a un magíster y doctorado”, señala.

Alguien que vivió este tipo de educación fue Horacio Walker, decano de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales. Aunque no cursó el pregrado propiamente tal, sí pudo ver en directo el estilo de una formación más amplia.

“Mi experiencia en Estados Unidos me muestra que quienes pasan por el college están mejor preparados para decidir con madurez su carrera posterior o el posgrado. El college te da la posibilidad de explorar, tomar distintos cursos e ir haciendo combinaciones sin encasillarte”, cuenta.

Para él, la iniciativa de la UC y otras en esa dirección son destacables. “En Chile necesitamos diversidad de ofertas curriculares, innovar y experimentar para llegar a los mejores resultados. Nosotros en la UDP tenemos el sistema de major y minor de las universidades americanas y un buen programa de bachillerato, pero lo de la Católica sin duda es más radical”.

Los empleadores

El college de la UC fue diseñado en conjunto con un Comité Asesor de Empleadores, entre los que estaba el director del Museo de Bellas Artes, el director del Hogar de Cristo, el gerente general de Falabella y el del Banco de Chile, entre otros. Ellos ayudaron a definir los perfiles profesionales que debía potenciar el college y luego ayudarán en temas de empleabilidad.

En la U. Adolfo Ibáñez, en tanto, dicen que “si uno ve los requisitos que piden hoy los empleadores, está en sintonía con lo que nosotros promovemos; personas que se adapten al cambio, que trabajen con otras disciplinas, etc.”, dice Santa Cruz.

“670

vacantes tendrá el nuevo college de la UC. De aquí a 2015 esperan acaparar un tercio de toda la matrícula de la Universidad.”

Visiones Universales

“Este modelo te permite tener una variedad de perfiles profesionales muy rica. Y puede haber ingenieros comerciales especialistas en psicología de las organizaciones o en políticas públicas que responden a distintas necesidades del mercado”.

LUCÍA SANTA CRUZ, decana Facultad de Artes Liberales, U. Adolfo Ibáñez.

“En nuestros bachilleratos hay materias comunes como historia, filosofía, psicología, arte, etc. Tratamos de que en todas las asignaturas el tema se vea desde distintas miradas. No estamos en contra de la especialización, pero la situamos dentro del amplio escenario que es la vida”.

JORGE BABUL, director de Bachillerato, U. de Chile.

“No importa quién llego antes o después a este tema. Lo fundamental en la discusión es que el formato de college y su filosofía es el esquema de la educación superior del futuro, y es muy importante para el Chile globalizado. Si todos estamos de acuerdo en eso, no importa nada más”.

JUAN JOSÉ UGARTE, vicerrector académico de la U. Católica.

“Lo que estamos buscando en un mundo globalizado es no quedarnos en una isla que cada vez se parece menos a lo que está ocurriendo en el resto del mundo. Esa es nuestra principal preocupación”. Pedro Rosso, rector de la U. Católica de Chile.

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